domingo, 20 de enero de 2013

TECNOLOGIA PARA PROTEGER ANTIGUEDADES


Tecnologia para proteger antiguedades


NANOTECNOLOGIA PARA PROTEGER LAS ANTIGUEDADES
El deterioro de cualquier pieza de museo, pronto sera solo recuerdo del pasado, el revestimiento de capas de película, prácticamente invisible, frenara la oxidación o envejecimiento de casi cualquier antigüedad. Las primeras pruebas se están realizando con pequeñas figuras de plata, propicias a la corrosión y fáciles de trabajar con esta tecnología.

Esta escultura, cuyo detalle en la superficie hace que sea difícil para protegerlo de la oxidación, sera un candidato ideal para recibir una nueva capa, nanómetros de espesor, que está siendo desarrollada por científicos  en el Museo de Arte Walters y el A. James Clark Escuela de Ingeniería de la Universidad de Maryland.
NANOTECNOLOGIA PARA PROTEGER LAS ANTIGUEDADES
LEÓN EN RUTA, PIEZA EN PLATA 1.865
La técnica, llamada deposición de capas atómicas (ALD), se puede utilizar para crear nanómetros de espesor-, las películas de óxido de metal que, cuando se aplican a un artefacto, son transparentes y están optimizadas para reducir la tasa de corrosión de la plata. Las películas se crean cuando un objeto está expuesto a dos o más gases que reaccionan con la superficie. 

 Es una estrategia eficaz y de bajo costo para reducir la corrosión que conserva el aspecto y la composición de artefactos, respetando los rigurosos estándares de la práctica del arte de la conservación." dice el profesor de Ciencias e ingeniería Ray Phan, unido al proyecto.

Sobre la escultura a tratar "León en ruta"(1.865), la escultura, es exactamente el tipo de pieza que podría algún día se beneficiarse del nuevo tratamiento. Se ha limpiado y barnizado dos veces desde 1949, pero en ambos casos, en última instancia, el deterioro ha experimentado problemas con sus revestimientos. Actualmente se encuentra sin barnizar, pero debe mantenerse en  exposiciones especiales para evitar el manchado.

sábado, 19 de enero de 2013

COMO PROTEGER UNA COLECCION


COMO PROTEGER  UNA COLLECCIÓN.
NANOTECNOLOGIA PARA PROTEGER LAS ANTIGUEDADES

   Para todos los que amamos las antigüedades, su coleccionismo se convierte  en una adicción que nos hace interesarnos en su historia, técnicas de producción, decoración, características, autores en el caso de haberlos, lo que hace que investiguemos y estudiemos todo lo que encontremos sobre aquellos objetos que nos interesan, pero sin embargo uno de los puntos flojos que tenemos es la protección y cuidados de ellos, en estas líneas les entregaremos datos sobre cómo realizar un registro de nuestras piezas, lo que nos permitirá tener un control y registro detallado de nuestra(s) colección(es) y en caso de robo tener un registro completo que entregar a la policía.
   En estas líneas vamos a  hablar del ID o identificación, que fue desarrollado por el Instituto de Información Getty, asociado al museo del mismo nombre en California USA.
  1.- Tomar una foto del objeto junto a una regla u objeto de una dimensión conocida, como un lápiz, caja de fósforos, botella de bebida etc, para tener una referencia del tamaño del objeto.
       Si tiene marca o características distintivas, fotografíela, si es posible saque todas las fotos que pueda de la pieza con una luz apropiada y procurando que no tenga reflejos, arregle las imperfecciones con las herramientas que les da el programa de fotografía.
2.- Establezca que tipo de objeto se trata; por ej. Cuadro, escultura, porcelana, marfil, reloj, etc.
3.- Materiales y técnicas de ejecución; es decir de que material está hecha la pieza, madera (tipo= nogal), metal(tipo= bronce), piedra (tipo= mármol), oleo (sobre tela, madera, cartón), tejido (tipo= alfombra, tapiz, ropa, seda, lana, algodón) orgánico (coral, marfil, perla, madreperla).
   Técnicas se refiere al como ha sido realizadas y/o a su modo de producción: talladas, vaciadas, modeladas, grabada, impresa, pintada, tejida, bordada, fundido etc.
4.-Medidas y Peso, se debe emplear un solo sistema el métrico o el inglés, pero no se deben mezclar, se debe establecer la unidad cms. o mts; Kgrs o grs.  Se deben dar las medidas de alto, ancho y profundidad en caso de que corresponda y el peso del objeto de ser posible.
5.-Marca, sellos e inscripciones: Se debe constatar toda marca, sello, número, inscripción como titulo de la obra, firma de la misma, algún escrito o detalle que lo pueda datar o identificar, si tiene alguna marca que identifique a su dueño. (Estas son las características que se deben fotografiar con mayor cuidado)
6.-Características distintivas; se refiere a aquellas marcas que incluso en aquellos objetos que corresponden a series limitadas o a juegos los hacen distinguibles como reparaciones, deterioros, defectos de fabrica, pequeñas marcas o diferencias de color.
7.-Titulo, este punto se refiere a aquellas piezas con nombre propio tales como cuadros, esculturas, tallas, fotografías, grabados, etc.
8.-Tematica: se refiere a sobre que trata la pieza, si es un paisaje, representa a un niño, es una talla religiosa, es una porcelana pintada a mano con flores, etc.
9.-Periodo o Fecha: muchos objetos son difíciles de datar por lo que se puede señalar el periodo al que pertenece como colonia siglo XVII, Roma Imperial siglo II, Egipto época Saíta, Renacimiento, algunas obras vienen con la fecha de ejecución o se puede inferir por el artista que la produjo.
10.- Autor: este punto se refiere al creador propiamente tal (Goya, Picasso, Matta, Turner, Rodin, Adams), a la empresa que la creó (Meissen, Sevres, Tiffany, ) a una cultura (Las anímas, Imperio medio en Egipto, Han en China, Meiji en Japón)
11-Haga una descripción de la pieza donde ponga en relieve aquellas características relevantes o que llamen la atención, describa las decoraciones, sus formas colores etc, si tiene marca(s) y lo que sepa de esos sellos o marcas.
  Para su mayor seguridad imprima una copia de este inventario, mándela a un correo de un familiar, para que quede como respaldo en su mail y en el su familiar, grábelo en un cd, es decir tome todas las medidas que le permitan recuperar la información que posee sobre su colección, en caso de robo de sus pieza podrá dar a la policía toda la información que  necesite, además podrá publicar en internet la información y fotos de sus objetos para hacer imposible la venta de sus pieza a los ladrones.  Siga estos datos, le van a ayudar mucho a conocer su colección, le permitirá tener un orden y en caso de necesidad tener a mano toda la información necesaria para recuperar sus piezas

viernes, 18 de enero de 2013

¿QUE ES VINTAGE?


¿QUE ES VINTAGE?
Vintage es el término empleado para referirse a objetos o accesorios de calidad que presentan cierta edad, los cuales sin embargo no pueden aún catalogarse como antigüedades. En la actualidad, el término se ha generalizado y se utiliza para designar instrumentos musicales, automóviles, libros, fotografías, y, más recientemente, prendas o accesorios de vestir.

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Etimología, uso y pronunciación

Vintage es una palabra inglesa que proviene del anglo-normando vintage, y éste a su vez del francés antiguo vendage. Por su parte, vendage es una evolución de la palabra latina vindemia (de vīnum “vino” + dēmō “quitar”). Demo a su vez está compuesto de las partículas "de" + "emō" (“obtener”).

La utilización de esta palabra por las distintas bodegas para referirse a los vinos producto de sus mejores cosechas ha hecho que su significado haya derivado a todo producto antiguo de calidad. También se utiliza este anglicismo para denominar aquello que por su historia, significado, influencia o singularidad se ha convertido en objeto de culto e icono para coleccionistas, y especialmente para referirse a la moda y el diseño posteriores a los años 1900.
La palabra vintage se utiliza en principio para referirse a aquellas prendas o accesorios que han sobrevivido al menos veinte años después de su creación convirtiéndose en un clásico preciado. Sin embargo, en el mundo de la moda, se viene utilizando vulgarmente para catalogar también artículos nuevos inspirados en los clásicos, que en realidad son de estilo "retro". Esta confusión no se da por ejemplo en el mundo del automóvil, dónde un Mini Cooper de 1965 es vintage o clásico, mientras que el modelo de Mini fabricado actualmente, inspirado en aquel, es simplemente retro.
La palabra inglesa se pronuncia internacionalmente [vintidʒ] que transliterado al castellano sería víntich. En Francia tiende a utilizarse la pronunciación afrancesada que se transcribiría como ventásh. En España se ha popularizado una pronunciación sui géneris: [bintaʃ], bintash.

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En la actualidad

La atracción por lo vintage deriva de las siguientes razones.
  • Exclusividad: La mayoría de los productos vintage fueron producidos en pequeñas cantidades y son menos aún los que han llegado a nuestros días.
  • Calidad: La confección de este tipo de prendas suele ser exquisito. Son artículos caracterizados por su buen hacer, muchas veces de manera artesanal en su totalidad o gran parte de ella.
  • Materiales: Gran parte del género con el que se realizaron en su momento tiene hoy un precio desorbitado.
  • Valor económico: Su precio está muy alejado de prendas similares actuales. Su valor incrementa según la época a la que pertenece, el diseñador que la creó, su buen estado y en algunas ocasiones, incluso, a quién perteneció.
  • Historia: Los consumidores de este tipo de prenda dan gran valor añadido a su carga histórica. De hecho, uno de los lugares para adquirirlos son precisamente anticuarios.
  • Coleccionismo: No todo el público adquiere estos artículos para su uso. En ocasiones se crean auténticas colecciones privadas de diseño por el mero placer artístico de su posesión.
  • Acabado: El gusto por el detalle, desde la hilada hasta los botones o elementos decorativos, está realizado con un esmero del que suele carecer la moda actual.
Tal es el valor actual de lo vintage, que las casas de moda están recurriendo a esa estética en sus nuevas colecciones.
El vintage es una manifestación de la cultura posmoderna. Es producto de la pérdida de fe en el progreso y el desencanto del motor de la innovación propia de la modernidad. Así, en vez de mirar al futuro, se recurre con nostalgia a elementos de eras pasadas, pero carentes de significado original. De esta manera, la moda se sirve del pasado por motivos meramente estéticos, donde se mezclan elementos de distintas épocas y lugares, descontextualizados de su función y razón original.


Algunos elementos que vale la pena considerar a la hora de identificar una prenda vintage se basan en la fecha de ciertos descubrimientos o prácticas comerciales. Por ejemplo, las etiquetas con instrucciones de lavado o los cierres de plástico sólo aparecieron en los años 1960. También se tiene el caso del nailon, que se descubrió en 1935, pero no llegó a Europa sino un década más tarde.
Bien amigo coleccionista, ahora que sabe lo que es vintage, úselo apropiadamente.

jueves, 17 de enero de 2013

LAMPARAS DE CARBURO


Lámparas de carburo


Todavía nuestros abuelos recuerdan con nostalgia cuando se iluminaban con lámparas de carburo, algunos de mis clientes me han hablado acerca de estas curiosas antigüedades.

Es por esto que he recopilado algo de información que os presento aquí a continuación:
Las lámparas de carburo se inventaron poco antes de 1900 y se utilizaron intensamente en minería durante muchos años, substituyendo a las tradicionales velas y lámparas de aceite que además tenían que ser llevadas en la mano.

El bajo coste del carburo y la extraordinaria potencia lumínica del acetileno serían rápidamente aceptados en todas las actividades mineras. En 1899 aparecen las primeras patentes de lámparas de acetileno en Estados Unidos y Alemania, y en la primera decada del siglo XX casi todos los países fabrican sus propios modelos. Los aparatos originales han sufrido muy pocas modificaciones desde la aparición de los primeros modelos, pues el fundamento de su funcionamiento apenas ha variado. Toda lámpara de carburo consta de un depósito superior de agua, y mediante una válvula reguladora deja gotear el agua al depósito inferior donde se encuentra el carburo, produciéndose así gasacetileno, que por medio de un conducto se dirige al mechero o quemador, que se encuentra situado en el exterior, produciendo una llama intensa y muy brillante. La economía, robustez, rendimiento lumínico y duración del combustible hicieron de las lámparas de carburo el medio óptimo para iluminación de minas durante casi todo el siglo XX, hasta que poco a poco fueron arrinconadas por los sistemas eléctricos.

En el Perú fueron muy empleadas en la minería artesanal o por los viajeros el uso se extendió hasta los años 60, pero estoy seguro que en algunas zonas alejadas todavía se usa.


miércoles, 16 de enero de 2013

BISUTERIA VINTAGE


Bisutería vintage: diseño, imaginación y creatividad


La democratización de la joyería, originada por el descubrimiento de nuevos materiales y técnicas de trabajo y su implementación industrial a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, traza los orígenes de la bisutería fina vintage y su posterior desarrollo.
Las joyas tradicionales, elaboradas con metales y gemas preciosas, encuentran su réplica en adornos y complementos de moda de nueva factura, accesibles para el gran público y la más nutrida clase media, gracias a la apuesta por compuestos, piedras y aleaciones plebeyas de bajo costo.
Se emplea jet-pino fosilizado equivalente a la antracita-, vulcanita, baquelita, abalorios de cristal-procedentes principalmente de Bohemia-, pinchbeck-una mezcla de cobre y cinc sustitutiva del oro- y marquesitas.
Igualmente, son habituales las imitaciones de coral, jade, topacio, lapislázuli, turquesas o perlas, los mosaicos italianos de micropiedras de colores, el latón, y los metales rodiados-de acabado similar al platino- y bañados en oro y plata.
Estas piezas, producidas en los talleres victorianos, en los ubicados en Francia y Bohemia y, posteriormente, en los asentados en Alemania y Estados Unidos, presentan algunos parámetros comunes que definirán a esta gama de accesorios.
La renuncia a utilizar materiales preciosos, con la excepción de la plata y algunas piedras naturales, la libertad creativa, que da lugar a piezas originales, atractivas y fantasiosas, el innovador uso del color, el contraste de acabados, y la alta calidad de la manufactura caracterizan la mayoría de los trabajos de la época.
Un saber hacer que bebe de diversas fuentes-la era Eduardiana, la Edad Media, la mitología celta, el mundo natural, el estilo japonés, el arte africano…- y siente predilección por motivos de carácter animal, con representaciones de salamandras, insectos, pájaros, mariposas, ranas o peces, y otros elementos recurrentes como cestas de flores, figuras femeninas, y coronas, un símbolo muy popular en la bisutería antigua y moderna.
Los vibrantes años del Art Nouveau y el Art Decó, dos movimientos que generaron gráciles, elegantes y glamurosos objetos de bisutería que nada tienen que envidiar a la joya más valiosa y que suplen su economía de recursos con imaginación desbordante y diseño arrebatador, tendrán continuidad a lo largo de las décadas siguientes.
El altavoz de los nuevos medios de comunicación de masas, la influencia y atractivo de Hollywood, y la mayor libertad e independencia económica de las mujeres propician un gran crecimiento del número de marcas y diseñadores dedicados al sector.
Entre 1930 y 1940 se introducen nuevos acabados a base de pastas, metales plateados y esmaltados y se comercializan piezas de estilo muy femenino, con colores pastel y profusión de adornos florales, pájaros y motivos más surrealistas como las langostas.
También se generalizan los broches de doble clip para los escotes, un diseño patentado por el joyero francés Louis Cartier a finales de los años veinte que, al igual que otros de su manufactura como el ‘tutti-frutti’, se hizo muy popular y fue fabricado en diversos estilos por numerosas firmas europeas y estadounidenses.

La II Guerra Mundial traerá importantes novedades para la industria americana, ya convertida en una de las más importantes del mundo en el campo de la bisutería.
El parón de las importaciones estimulará la creatividad de las empresas que, en tiempos de carestía, serán capaces de crear algunas de las mejores obras producidas en el siglo y dar forma a un estilo propio y singular, que se aleja de las tendencias continentales.
El cambio más sustancial llega al sustituir la plata esterlina por una base conformada por varios metales ya usados que posteriormente se baña en oro, dando lugar a un acabado conocido en Francia como ‘rosy’.
Esta forma de rematar las piezas-vermeil-se impondrá en la mayoría de los artículos de bisutería estadounidense producidos a partir de 1942.
Los más económicos se hacen con aleaciones de metal y los mejores vienen realizados en plata o en plata de ley pero casi todos se recubren con un chapado que se caracteriza por su alta calidad, su generoso grosor, su elevada durabilidad y su rico acabado.
La década de los cincuenta no hace más que reforzar la posición de las compañías estadounidenses.
El fin de la guerra abre de nuevo el acceso a materias primas procedentes de Austria y Checoslovaquia y se anulan las prohibiciones para trabajar con determinados metales, necesarios en la creación de piezas delicadas.
Además, la recuperación de la economía mundial, el crecimiento del poder adquisitivo y el renovado interés por la moda y los accesorios tras años de privaciones, convierten al país en el centro neurálgico de la industria global de la bisutería.
Sólo París, con el estilo Dior, es capaz de competir en ideas y creatividad con unas firmas de gran capacidad técnica y especial habilidad para plasmar en sus artículos las últimas tendencias imperantes en el mundo de la joyería.
Unos años marcados por piezas coloridas-como los exitosos árboles de Navidad-, con profusión de acabados brillantes, piedras sintéticas y cristales de Swarovski, y motivos inspirados en el cine que se plasman en broches pero también en conjuntos de collares, pendientes y brazaletes.
Estilo que sufrirá un cambio radical con la llegada de los vitalistas años sesenta, en los que la juventud fija las pautas de la moda y demanda piezas más informales y económicas.
Son tiempos en los que prima la imagen y existe total libertad creativa, lo que da lugar a tendencias estilísticas muy dispares en búsqueda de productos rompedores y llamativos, de consumo rápido pero gran fuerza visual.
Coexisten piezas que actualizan motivos históricos como la Cruz de Malta o introducen elementos similares al marfil para recrear los antiguos diseños orientales, con artículos de metal coloreado con ornamentos mitológicos y clásicos diseños de piedras de colores.
También es típico de la época el uso de cristales italianos y el gusto por los adornos florales a la manera victoriana.

Otros elementos habituales serán los motivos étnicos, la madera y el interés por los compuestos plásticos y los temas relativos a la conquista y la exploración del espacio.
Esta inquietud se plasma en objetos de formas geométricas-ondas, triángulos, círculos y espirales-manufacturados en nuevos materiales como el aluminio, las resinas y los acrílicos o en otros más comunes como el metal blanco, solo o en combinación con esmalte.
A los broches, colgantes, pendientes, pins, alfileres, cadenas, collares y pulseras se les unen ahora otros complementos más inusuales como relojes rematados en poliuretano o, en menor medida, anillos de grandes dimensiones, un accesorio que ya había sido producido en épocas anteriores pero de forma más puntual.
Con el comienzo de los setenta se pierde algo de vitalidad en la industria que retoma con fuerza en los ochenta y noventa con conceptos más masivos o, por el contrario, con planteamientos exclusivos bajo la batuta de firmas y creadores de prestigio.
Muchas han sido las marcas representativas del sector a lo largo del siglo XX.
Liberty & Co., Meyle and Mayer, C. R. Ashbee, Theodor Fahrner, Trifari, William Hobé, Joseff, Reja, Pennino, Eisenberg, Miriam Haskell, Christian Dior, Weiss, Boucher, Kenneth Jay Lane, Selro, Grosse, Pierre Cardin… son sólo algunos de los nombres más conocidos por el gran público, pero en el mercado es posible encontrar también muchas alhajas de interés producidas por firmas minoritarias.
Igualmente, hay piezas sin firmar de excelente calidad realizadas en Europa y América u otras que sólo vienen identificadas por su origen como las que lucen la leyenda ‘Czech’.
Pasión coleccionista
La joyería de fantasía es un excitante campo de coleccionismo que gana adeptos con el transcurrir de los años, principalmente entre las mujeres.
Hoy en día, muchas de las piezas pertenecientes a los grandes movimientos artísticos como el Art Nouveau, Arts & Crafts y Art Decó alcanzan precios prohibitivos pero existen otros muchos artículos asequibles para el bolsillo medio fabricados entre principios de siglo y la década de los cincuenta, el periodo más excelso de la joyería de fantasía.
Conviene interiorizar algunos conocimientos básicos antes de lanzarse a adquirir bisutería vintage para aprender a diferenciar las reproducciones modernas y entender las acusadas variaciones de coste que presentan artículos en apariencia similares.
La gran ventaja que encuentra el coleccionista de este ramo es la multiplicidad de estilos, objetos y manufacturas, lo que le permitirá especializarse e ir, poco a poco, conociendo las características y peculiaridades del ámbito que le interese.
Brazaletes de los cincuenta, trabajos en vermeil, espectaculares collares con gemas sintéticas, piezas de strass, creaciones en esmalte, delicadas joyas de cristal checo, complementos adornados con animales exóticos: existen muchas vías para iniciarse en una actividad en la que la pasión y la atracción por el artículo deben primar siempre sobre el concepto de inversión.

martes, 15 de enero de 2013

EL SIFON


El Sifón


Muchos de los que hemos llegado a los 40 recordamos con nostalgia aquellos felices años en los que el sifón formaba parte de nuestras vidas.

Llamábamos “sifón” al recipiente de cristal, con o sin protección de plástico, con una llave en la parte superior que, al apretarla, abría el paso del agua con ácido carbónico.

Por el pitorro salía con considerable presión un chorro de agua con burbujas que también se le conocía con el nombre de “agua de Seltz” y que hoy se le conoce por la palabra “soda”.

Recuerdo aquellos días en que mi madre me decía: “¡nene, ve a la tienda de la Lola a por sifón!”. Yo cogía la aquella botella, casi siempre con protector de plástico verde en la que se podía leer con letras grandes la marca “Ondina”, salía camino de la tienda de ultramarinos, jugueteando con la palanquita intentando que el sifón escupiera las últimas gotas de ese preciado líquido.

  Su destino era la mesa de mi casa, para el vaso de vino de papá, pues los niños no podíamos consumir alcohol. Años más tarde fue desplazado por la gaseosa.

 De más crecidito recuerdo que el sifón seguía presente en mi vida, los domingos antes de comer hacíamos el “vermut”. Martini o Cinzano, blanco o negro con una rodajita de limón y una aceituna pinchada en un palillo. Una vez servido en la mesa, con toda la ceremonia… el chorro de sifón. Pero esto estaba incompleto, pues no podríamos olvidarnos, para abrir el apetito… ¡la tapita de berberechos!, con pimienta y regados con limón exprimido a mano.

 Uhmm.escribiendo este artículo se me han despertado las ganas, me parece que este fin de semana voy ha hacer el vermut, ¿Qué cara pondrá el camarero?, cuando le pida: ¡Eh, camarero sifón ‘pal’ Martini!.

        

lunes, 14 de enero de 2013

BOLSOS Y MONEDEROS DE MALLA

Bolsos y monederos de malla: estilo, elegancia y glamour

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La malla metálica que celtas, romanos y otros muchos pueblos emplearon para tejer armaduras que protegieran a sus guerreros de golpes y cortes en el campo de batalla mutó, en la década de 1820, a un grácil velo con el que construir, a base de anillas entrelazadas, elegantes bolsos para adornar a señoras de elevada posición.
Fueron los orfebres y plateros de la época los que aplicando el principio de la cota de malla, unir una anilla con al menos otras cuatro, diseñaron por encargo unos complementos que aparentan delicadeza y fragilidad pero, por el contrario, sorprenden por su elevada resistencia y durabilidad.
Los primeros ejemplares, que dotan al frío y duro metal de la gracia y fluidez de las formas orgánicas, fueron manufacturados en oro y plata e incorporaban ornamentos preciosistas y armazones con grabados en relieve.
Gemas del carácter de las esmeraldas, los zafiros y los rubíes, generalmente trabajadas en cabujón, y también elementos nobles como el marfil, que se solía emplear para hacer boquillas de forma circular de las que prender los aros.
Se trataba de piezas únicas y exclusivas, accesibles tan sólo para los estratos más elitistas de la sociedad, cuya realización requería muchas horas de trabajo manual, lo que encarecía notablemente el producto final.
Estos talleres artesanales también fabricaron, con el transcurrir de los años, algunos artículos más modestos.
Sin embargo, debido a la imposibilidad de abaratar el coste de la mano de obra especializada que requería urdir uno a uno cada aro de la malla, tuvieron que recurrir a utilizar materias primas asequibles.
Se opta por el metal blanco, el acero o incluso el hierro que, en ocasiones, aparecen engalanados con un baño de plata u oro y combinados con piedras semipreciosas.
El ‘revival’ del mundo medieval, experimentado a finales del siglo XIX, propició la comercialización también de monederos para llevar colgados de una cadena abrazada a la cintura, limosneras con todo tipo de accesorios como perfumadores, espejitos o libros de notas, y bolsos de dedo, de intenciones meramente decorativas.
La desbordante imaginación de los joyeros, en conjunción con la creciente demanda, dió lugar a una variada gama de artículos manufacturados principalmente por empresas ubicadas en Estados Unidos, Alemania y, en menor medida, Francia y el Reino Unido.
La industria de complementos de moda realizados con malla metálica iniciará a finales de la primera década del siglo XX una época dorada.
1908 fue la fecha clave y el año en el que el estadounidense A. C. Pratt registró la primera máquina para tejer malla, un inventó que revolucionaría el sector al reducir los costes de fabricación, habilitar la producción en serie, abrir el abanico de fabricantes, y contribuir a la democratización de lo que comenzó siendo un capricho propio de clases altas y acomodadas.
Los derechos de la patente fueron adquiridos por la compañía americana, Whiting & Davis, que se convertiría en la referencia mundial en este campo.
La empresa aprovechó su posición dominante para consolidar su influencia en el mercado a base de producir artículos de calidad, con mallas de plata grabadas a mano, elegantes diseños y una acertada y cuidada política de márketing.
 Incorporó en sus equipos creativos a diseñadores extranjeros de prestigio como Paul Poiret y Elsa Schiaparelli e introdujo innovaciones en cuestión de materiales como ocurrió en 1918 cuando apostó por confeccionar sus bolsos con malla de aros de Dresde, un tejido extremadamente fino que recibe el nombre de la ciudad alemana donde fue inventado.
En los felices años veinte se pusieron de moda los bolsos fabricados con aros o pequeñas placas esmaltadas en vivos colores, remates de flecos y bolitas, y estampados con cenefas y dibujos geométricos.
Unidades de baile de estilo art decó que las chicas modernas combinaban con atractivos vestidos de noche de tejidos vaporosos.
Otra de las empresas del gusto de la época recibe el nombre de Mandalian. Fundada en Estados Unidos por Sahatiel G. Mandalian, de ascendencia turca, producía bolsos y accesorios que incorporaban elementos orientales con cierta tendencia al barroquismo.
Fueron años de creatividad en la industria.
Las boquillas se presentan en formas esféricas, de media luna, cuadradas, de herradura, rectangulares, plegables, en acordeón… no hay límites para la imaginación. Las de mayor grosor se cincelan con personajes o querubines, a la manera de los primorosos bolsos del siglo anterior, o combinan metales preciosos con gemas.
Otro tanto puede decirse de las mallas, que se ofrecen en diversos grosores, materiales, acabados y calidades y, muchas veces, forradas con telas más o menos nobles.

También se abre la gama de piedras con turquesas, perlas, cristales checos y venecianos, coral, topacios y gemas de procedencia variada.
Los bolsos aparecen con uno o varios compartimentos interiores-los más completos pueden incluso llevar una limosnera o un espacio para ubicar un espejo de mano-, y las soluciones para el cierre varían desde el más práctico y sencillo, construido con dos bolitas que encajan entre sí, hasta cierres a presión con remates variados.
Tras años de expansión, la industria se enfrentará a tiempos difíciles coincidiendo con la Gran Depresión y el final de la Segunda Guerra Mundial cuando muchos fabricantes, para combatir la crisis económica y la caída de la demanda, tienen que detener su producción u optar por emplear cobre en la fabricación de las piezas.
El bolso de malla recuperará su pujanza en la década de los cincuenta de la mano de estrellas del celuloide como Ingrid Bergman y Jane Russell que popularizan unidades de armazones rígidos.
Posteriormente en los setenta, en plena fiebre de la cultura de clubs y discotecas, la malla volverá de nuevo al primer plano de la actualidad y se empleará asiduamente en el diseño de bolsos de noche y otros accesorios como los tops.
Hoy día, sigue siendo posible adquirir complementos acabados en este material, aunque la calidad contemporánea no es comparable a las primeras unidades producidas en serie ni tampoco a las piezas primigenias fabricadas por encargo hace casi doscientos años.
Sin embargo, la permanencia de una industria ligada al consumo de estos accesorios demuestra la vitalidad de la malla metálica, que, en la línea de los grandes clásicos, nunca pasa de moda y jamás desentona para realzar un vestido de fiesta o dar un toque de distinción al vestuario elegido para acudir a un evento especial.
Si buscamos estilo, elegancia, glamour, exclusividad…la malla metálica nunca nos defraudará.